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domingo, 5 de diciembre de 2010

DÍA 21.

DÍA 21. ESDRAS, 6-10 y NEHEMÍAS.



ESDRAS, 6-10.


-         P R O M E S A S –

A)    Cuando hemos invertido nuestra vida en buscar a Dios y conocerlo más, entender sus preceptos y aceptar su ley, él nos promete gracia delante de los hombres, para que cumplamos el propósito que tiene para nuestra vida. (Sobre Esdras y el rey Artajerjes de Persia. 7:6).

B)    Dios utiliza personas consagradas  para tocar otras vidas, y que su propósito sea cumplido. Él pone su mano sobre nosotros para fortalecernos. (Sobre la carta con que Artajerjes envió a Esdras a su país y ante los demás gobernantes del imperio, para que le permitieran y aún ayudaran a cumplir su misión de enseñar la ley de Dios. Cap. 7).

C)    (…) y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo y del asechador en el camino.” (8:31).

D)    Con Dios tenemos asegurado el cumplimiento de sus promesas. Solo su presencia y amor nos deben ser suficientes para seguir caminando. (Sobre Esdras y el grupo con el que fue enviado de vuelta a Jerusalén, viajando 5 meses por el desierto, llevando consigo oro y demás objetos de valor, y como fueron cuidados por Dios sin necesidad de soldados acompañándolos. Cap. 8).




-         D E S A F Í O S –


A)    Debemos, como Esdras, preparar nuestro corazón para buscar a Dios, con la firme convicción  de obedecer lo que nos revele. (7:10).

B)    Debemos confiar en Dios totalmente. Él tiene dominio sobre todos los reinos, autoridades y corazones de esta tierra. Él nos puede dar gracia y usarnos con poder para impactar a otros y que nada nos estorbe. (Sobre el rey Artajerjes, y como la gracia de Dios estuvo con Esdras frente a este rey. Cap. 7).

C)    Acompañar nuestra fe con las acciones necesarias para demostrarla. Buscar intensamente la aprobación y ayuda de Dios en lo que decidamos hacer, por ejemplo, a través del ayuno. (Sobre Esdras, diciendo al rey que confiaba en Dios y que Él los defendería, y actuando acorde a esa fe, no pidiendo tropas ni soldados del reino para que los acompañaran en su viaje, sino ayunando y confiando en Dios. 8:21-23).

D)    Debemos llamar pecado a aquello que Dios tiene catalogado de esa forma, y no permitir que nuestra convicción ceda por el hecho de que la mayoría ya no le llama pecado, ni por que las autoridades lo permiten y aún lo practican. (Sobre Esdras, denunciando el pecado del pueblo que había regresado recientemente del cautiverio en Babilonia y Persia. Cap. 9).

E)     Si estamos sufriendo castigo, debemos saber que es algo justo, por nuestra rebelión y pecado, pero también debemos saber que Dios está buscando darnos una nueva oportunidad, si nos arrepentimos y nos apartamos de lo que nos hace daño, siguiéndolo con más fuerza y buscando su voluntad. (Sobre Esdras, confrontando al pueblo con su pecado. Cap. 9).

F)     La transformación y el impacto que hemos de causar en los demás, comienza con un corazón quebrantado y consagrado a Dios; sabiendo discernir la verdad, en medio de la confusión y el pecado. (Sobre la multitud que se juntó alrededor de Esdras, mientras éste oraba y lloraba, a causa del pecado y la rebeldía de todo el pueblo. Cap. 10).

G)    Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, (…); y hágase conforme a la ley.” Debemos dejar de lado nuestros “gustos” o comodidad, y someternos. (Sobre el arrepentimiento del pueblo, acerca de haber tomado mujeres extranjeras que los seguían corrompiendo en su adoración y búsqueda de Dios. 10:3).

H)    Después del sincero arrepentimiento y la decisión de corregir el camino, nos queda llevar a cabo aquellas decisiones, por más radicales que sean, con el propósito de no seguir pecando. (Cap. 10).

I)       EL pecado debe tratarse de forma personal, y las decisiones corresponden a cada alma en reconocimiento ante su creador. (Sobre la lista detallada y con nombres de aquellos que “habían tomado mujeres extranjeras”. 10:18-44).




NEHEMIAS.


- P R O M E S A S -

A)      Dios quiere que creamos y aceptemos sus promesas. Debemos decirlas en oración, no por que necesite que se las recordemos, sino para que el note que nosotros las deseamos realmente, creemos en ellas, y estamos dispuestos a comprometernos en lo que represente su cumplimiento en nuestras vidas. (Sobre la oración de Nehemías. Cap. 1).

B)      Aún cuando hemos caído, Dios promete que, si nos arrepentimos, él nos escuchará, perdonará y nos restaurará con su bendición y amor, para que termine en nosotros su propósito. (Cap. 1).

C)      Estar seguros, por que Dios nos cuida y pone su bendición sobre nosotros, y permitirá que terminemos aquello que hemos emprendido para su gloria. (Sobre Nehemías ante el rey, pidiéndole permiso para regresar a reedificar su ciudad natal. 2:1-10).

D)     Dios pelea por nosotros cuando estamos ocupados en encargarnos con fidelidad en su obra. (Cap. 4).

E)      Dios mira nuestro corazón, la forma en que actuamos para él, y como tratamos a nuestros semejantes, para bendecirnos por haber creído en sus mandamientos y vivir para honrarlo. (Cap. 5).

F)       Él promete que, a pesar de todas las adversidades, si persistimos firmes y confiando, terminará la obra que ha comenzado en nuestras vidas. (6:18).

G)     (…); no os entristezcáis, por que el gozo de Jehová es vuestra fuerza.” (8:10).

H)     Él cumple su palabra, por que es justo y nos ama. (Sobre la historia de los judíos, recordada por el pueblo. 9:8).

I)        (…) pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste.” (Sobre la historia del pueblo judío, y como Dios les había perdonado y seguía cumpliendo sus promesas y propósito en ellos, a pesar de su pecado y rebelión. 9:17b).

J)       Él nos da “pan del cielo” en nuestra hambre, y en nuestra sed, nos saca “aguas de la peña”. (9:15).

K)     Nuestro corazón se alegra en su presencia. (Sobre la dedicación del muro, entre los coros y los sacerdotes, con la alegría de todo el pueblo. Cap. 12).

L)      “Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.” (Nehemías. 13:31).




-         D E S A F Í O S –



A)    Debemos buscar a Dios para que ponga en nuestro corazón lo que quiere que realicemos. Una vez que nos ha dado instrucciones a través de su palabra, y su paz para realizar dicha actividad, debemos obedecer con fe y valentía. (Sobre Nehemías y la reedificación de los muros de Jerusalén. Cap. 2).

B)    Esforzarnos y ser fieles en cumplir nuestra parte del trabajo. Contribuir con aquello que podemos, y con fe buscar dar aún más de nuestro alcance. (Sobre los trabajos de reedificación de los muros, y la actitud de quienes se involucraron. Cap. 3).

C)    Es necesario trabajar y en ningún momento descuidar nuestra “defensa” más importante, que es la espiritual. Debemos estar conscientes de los enemigos y quienes se oponen a que logremos los objetivos, pero sin dejar de trabajar; confiando en Dios y permaneciendo alertas. (Cap. 4).

D)    “Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.” (4:17).

E)     Debemos actuar con justicia para los demás y ser congruentes con nuestra fe y lo que hacemos, decimos, enseñamos y vivimos diariamente. (Sobre Nehemías, haciendo justicia al pueblo, aboliendo la usura, y desempeñando dignamente su cargo como gobernador, sin buscar su beneficio; actuando siempre con conciencia de Dios y sus mandamientos. Cap. 5).

F)     “Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos.” (Sobre Nehemías, en medio de las burlas de sus adversarios, buscando su mal. 6:9).

G)    Nuestra mirada debe estar fija en Dios y sus promesas, para no ser intimidados ni desviados de la tarea. (Sobre Nehemías, y como sus adversarios y profetas falsos, trataban de desviarlo de la obra, aún con miedo, pero sin éxito. 6:10-14).

H)    Debemos atender con todo nuestro corazón y sentidos, la palabra de Dios, para entenderla y poder vivirla. (Sobre el pueblo, atendiendo la lectura del libro, por medio del sacerdote Esdras. Cap. 8).

I)       Restaurar su ley en nuestros corazones y vidas. (Sobre la fiesta de los tabernáculos, celebrada por el pueblo, según lo escrito en la ley, después de muchos años de haber abandonado dicho ritual. Cap. 8).

J)      Debemos tomar con seriedad el análisis de nuestra vida y de cómo Dios nos ha acompañado, confesando nuestro pecado para volver a Él, y agradeciendo en todo momento su amor y gracia en nosotros. (Cap. 9).

K)    Debemos acercarnos a él con corazón honesto, reconociendo todo el mal y rebelión de nuestra vida, entendiendo que Él ha sido justo, y que su misericordia ha sido en abundancia para nuestra vida. Si nos encontramos afligidos, él escuchará, por que quiere librarnos. (cap. 9).

L)     Una vida transformada, honra a Dios en cada área, ya que entrega todo el ser para cumplir la voluntad de Dios. (Sobre todas las cosas que el gobernador Nehemías, los sacerdotes, levitas y el pueblo, pactaron con Dios, respecto a lo que estaba ordenado en la ley que leyeron y entendieron. Cap. 10).

M)  Dios espera que seamos fieles en restaurar, restituir y entregar cada área de nuestra vida, ya que le pertenece. (Sobre la restauración que todo el pueblo estaba haciendo, junto con sus líderes, de las cosas de Dios. Cap. 10, 11 y 12).

N)    Debemos tomar una posición radical en aquellas cosas que, por nuestra propia debilidad, comprometen nuestra vida y obediencia a Dios. (Sobre las reformas de Nehemías. Cap. 13).

O)    Alejarnos de todo lo que nos pueda desviar o hacer caer, entregando a Dios el control de nuestra vida y actuando con sumisión y obediencia ante Él. (Cap. 13).




DOMINGO CINCO DE DICIEMBRE, 2010.  M. VÍCTOR G.

sábado, 4 de diciembre de 2010

DÍA 20

DÍA 20. 2do. CRÓNICAS, 25 AL 36 Y ESDRAS, 1-6.



* 2do. CRÓNICAS, 25 AL 36.


-         P R O M E S A S –


A)    Dios tiene mejores cosas que las que nosotros pensamos o podamos logar. (Sobre el rey Amasías, y lo que le dijo el profeta antes de ir a la guerra. 25:9).

B)    (…), y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.” (Sobre el rey Uzías de Judá. 26:5b).

C)    “Así que Jotám se hizo fuerte, por que preparó sus caminos delante de Jehová su Dios.” (27:6).

D)    Cuando hemos decidido reestablecer aquello que habíamos dejado de hacer, para buscar a Dios, y le traemos de nuevo nuestro corazón, Él no nos rechaza, y está dispuesto a bendecirnos como sus hijos. (Sobre el reinado de Ezequías, y como reestableció el culto a Dios e hizo pacto con Él. Cap. 29, 30 y 31).

E)     “Jehová, que es bueno, sea propicio a todo aquél que ha preparado su corazón para buscar a Dios, (…) aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario. Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo.” (Oración del rey Ezequías, durante la celebración extemporánea de la pascua que convocó y reestableció. 30:18-20).

F)     “En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado.” (Sobre el rey Ezequías. 31:21).

G)    “Con él está el brazo de carne, más con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas.” (Sobre el rey de Asiria que vino a la guerra contra Judá, y el rey Ezequías demostró su fe delante del pueblo. 32:8).




H)    No debemos prestar atención a los que tratan de quitar nuestro corazón de confiar en Dios, ya que él permanece fuerte, y si confiamos en su poder, nos librará y derramará su protección y bendición en nuestras vidas. (Sobre Senaquerib, rey de Asiria, y como fue derrotado y avergonzado por Dios, después de toda su altanería y blasfemia. 32:1-23).

I)       Dios da perdón aún al más pecador, y escucha la oración de arrepentimiento, cuando humillamos el corazón y reconocemos nuestra falta. Después, nos da libertad del cautiverio del pecado, y reestablece en nuestras vidas el propósito que él había puesto en nuestras vidas. (Sobre el rey Manases, como llevaba una vida llena de pecado, y una vez cautivo y preso por los asirios, elevó oración a Dios, humillándose, y fue restituido en su reino. 33:1-20).

J)      Con Dios no hay limitaciones para encontrarnos con Él, ni para comenzar a servirlo. (Sobre Josías, buscando a Dios y sirviéndolo, a su corta edad de 8 años. Cap. 34).




K)    Dios guarda nuestro corazón y vida de la destrucción, cuando atendemos y practicamos sus mandamientos. (Cap. 34).

L)     Dios derrama bendición y gozo, cuando obedecemos su palabra con corazón sencillo, y buscando su voluntad en todo lo que hacemos. (Sobre la pascua celebrada por Josías. Cap. 35:1-19).

M)  Después de la disciplina y el quebrantamiento, Dios quiere darnos bendición y libertad a toda costa y a pesar de nuestro pasado; utilizando cualquier medio que el disponga, aún  a través de personas o circunstancias que no nos imaginamos. (Sobre el decreto del rey Ciro de Persia, después del cautiverio en babilonia. 36:22).




-         D E S A F Í O S –


A)          Nuestro buen comportamiento debe ir acompañado siempre por un corazón consagrado a Dios. (Sobre el rey Amasías de Judá, quién hizo lo “recto, aunque no de perfecto corazón.” 25:2).

B)          Dios debe ser lo único en nuestras vidas digno de nuestra adoración y confianza: “Desde el tiempo en que Amasías se apartó de Jehová, empezaron a conspirar contra él en Jerusalén, (…), enviaron tras él a Laquis, y allá lo mataron, (…).” (25:27).

C)          Y persistió en buscar a Dios (…).”  (Sobre el rey Uzías de Judá. 26:5).

D)         En medio de cualquier circunstancia, ya sea de prosperidad o aflicción, debemos guardar nuestro corazón: “más cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, (…).” (Sobre el rey Uzías. 26:16).

E)          Desobedecer deliberada y conscientemente lo que Dios ha ordenado, trae como consecuencia castigo y desaprobación de Dios en nuestras vidas. (Sobre la lepra del rey Uzías, por intentar ofrecer incienso por su cuenta y entrar hasta el santuario, sin ser sacerdote. 26:18-23).

F)           Porque Peka (…) mató en Judá en un día ciento veinte mil hombres valientes, por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de su padre.” (Sobre el rey Acaz y su alejamiento de Dios. 28:6).

G)         Cuando estamos experimentando alejamiento y disciplina por nuestro pecado, debemos buscar más a Dios, en lugar de continuar alejándonos. (Sobre el rey Acaz y los pecados que persistía en hacer, aún cuando otros reinos le oprimían y lo dominaban. Cap. 28).

H)         Debemos desarrollar y abrazar un sincero celo por los mandamientos y palabra de Dios. Todos se benefician cuando Dios es buscado y obedecido, y nosotros gozamos de bendición y paz en nuestra vida. (Sobre todo lo que hizo el rey Ezequías, buscando siempre obedecer y agradar a Dios. Cap. 30 y 31).

I)            “Esforzaos y animaos; no temáis, (…) por que más hay con nosotros que con él.” (El rey Ezequías a sus generales de guerra, cuando los atacó el rey de Asiria. 32:7).




J)           Que el nombre de Dios sea respetado por todos, mostrando nosotros confianza en Él en todo momento, para que actúe por nuestra fe y obediencia, mostrando todo su poder ante todos. (Sobre la milagrosa derrota del rey de Asiria, por la fe de Ezequías. 32:1-23).

K)         Nuestra actitud, inmediatamente después de saber que hemos pecado, es la de humillarnos, buscando recibir perdón y restauración. (Sobre el rey Ezequías. 32:24-26).




L)          Debemos buscar el perdón de Dios, que siempre está accesible cuando hay arrepentimiento. (Sobre el rey Manases, que estaba cautivo en Babilonia por su pecado. 33:10-13).

M)       Procurar humillarnos ante Dios y convertir nuestro camino de seguir el pecado, para alcanzar su misericordia;  no debemos seguir aumentando el pecado en nuestra vida, pues tendremos entonces que sufrir las consecuencias. (Sobre el rey Amón y como murió en su pecado. 33:21-25).

N)         Ante la hermosa experiencia de toparnos con su palabra, debemos:

                              i.      Leerla con atención;
                             ii.      Escucharla con necesidad de encontrar su voluntad;
                              iii.      Permitir que nuestro corazón sea conmovido;
                              iv.      Humillarnos;
                              v.      Aun llorar por nuestra maldad y el deterioro de nuestra vida;
                              vi.      Mostrar nuestro cambio y transformación de una forma visible y palpable;
                            vii.      Recibir la completa transformación y vivirla;
                             viii.      Volver a renovar el pacto con Dios respecto de nuestra vida; y
                              ix.      Poner en práctica aquello que nos hemos convencido que debemos hacer, conforme a Su voluntad.





O)         Hacer “lo malo” delante de sus ojos, es una elección que solo acarrea muerte, destrucción y la cautividad de nuestra vida. (Sobre los reyes Joacáz, Joacim, Joaquín y Sedequias, y como Jerusalén fue destruida y sus habitantes y reyes asesinados, y los que sobrevivieron, fueron llevados cautivos a Babilonia, para servir a sus reyes e hijos. Cap. 36).




* ESDRAS, 1 al 6.


-         P R O M E S A S –


A)    Dios no nos deja en el olvido, siempre está esperando que nos acerquemos a él. Su promesa es darnos libertad, después de disciplinarnos con su amor y justicia. (Sobre el regreso del pueblo a Jerusalén, después del cautiverio. Cap. 1).




B)    Dios nos restituye en aquello que habíamos perdido por el pecado. Él nos acompaña cuando hemos recibido su perdón y restauración. (Sobre el regreso a Jerusalén. Cap. 2).

C)    Dios nos incluye, permitiendo que participemos en su obra, por su gran amor. (Sobre la reedificación del templo y del altar, por aquellos que habían vuelto del cautiverio de Babilonia. Cap. 3).



D)    Dios no permitirá que nada detenga su obra de restauración en nuestra vida. Él ha prometido terminarla, derramando sobre nosotros bendición y su amor. (Sobre la reconstrucción de Jerusalén, el templo y el altar, aún con la anuencia e intervención de los reyes de Persia, a pesar de toda la envidia y mal que se había levantado en los pueblos y autoridades vecinas de Jerusalén. (Cap. 5 y 6).



-         D E S A F Í O S –


A)    Debemos estar atentos a la voluntad de Dios, para percibirla en nuestra vida, y obedecerla prontamente. (Sobre el decreto de Ciro, rey de Persia, después del cautiverio de Israel en Babilonia. Cap. 1).

B)    Estar conscientes que tendremos adversarios mientras caminamos en la voluntad de Dios y estamos permitiendo la restauración de nuestra vida. Debemos prepararnos, entonces, en aquello que nos corresponde, y buscar a Dios en todo momento, confiando siempre en que cumplirá su promesa. (Sobre la obra detenida  por los adversarios y el rey persa Artajerjes. Cap. 4).

C)    Confiar en Dios, y seguir trabajando y llevando a cabo lo que hemos decidido hacer para su gloria. No nos debe importar aquello que nos quiere estorbar y detenernos, ya que Dios se encargará de todo, y nosotros procuremos estar fieles y llenos de fe. (Sobre la reedificación de Jerusalén, a pesar  de los adversarios, y como Dios utilizó a los reyes persas para permitir que se terminara la obra. Cap. 5 y 6).







SÁBADO 4 DE DICIEMBRE, 2010. M. VÍCTOR G.




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viernes, 3 de diciembre de 2010

DÍA 19.

DÍA 19. 2do. DE CRÓNICAS; 1-24.



-         P RO M E S A S –


A)    (…) Y Jehová su Dios estaba con él, y lo engrandeció sobremanera.” (Sobre la mano de Dios sobre Salomón y lo que hacía. 1:1).




B)    Dios nos dará aquello que necesitamos y mucho más, cuando nos rendimos a Él. (Sobre Salomón, pidiendo sabiduría a Dios, además de todo lo que recibió como promesa. 1:1-13).

C)    Dios promete su presencia en “nuestro templo” que le hemos dedicado: nuestro corazón. (Sobre la nube en templo, a causa de la gloria de Dios. Cap. 4 y 5).

D)    Dios guarda sus pactos con aquellos que caminan delante de Él con todo su corazón. (Salomón, en la dedicación del templo. 6:14).




E)     Él nos hará corazones gozosos y alegres por sus beneficios en nuestras vidas.

F)     Dios nos dice como a Salomón: “Yo he oído tu oración, (…).” y le prometió que haría conforme a lo que le había pedido, buscando primeramente Su voluntad. (7:12).

G)    Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (Dios a Salomón. 7:14).

H)    Debemos poner nuestra confianza y fuerza en Dios, y él peleará y vencerá sobre nosotros. (Sobre Abías y Judá, derrotando a Israel. Cap. 13).

I)       “Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra.” (Sobre la promesa de Dios a Asa, a través del profeta Azarías. Cap. 15).




J)      “Todos los de Judá se alegraron de este juramento; por que de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes.” (Sobre el reinado de Asa y Judá.  Cap. 15).

K)    “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” (Profeta Hanani a Asa, cuando hizo alianza con los sirios. 16:9).

L)     Debemos confiar que la palabra de Dios nos guiará con verdad, en medio de la mentira y el error de este mundo. (Sobre Acab, rey de Israel, y Micaía profetizando su derrota en medio de todos los falsos profetas. Cap. 18).

M)   Si clamamos a Dios, Él escucha y nos defiende. (Sobre Josafat en medio de la guerra contra los sirios, y Dios librándolo. 18:31).





N)    No habrá para que peleéis vosotros en este caso; paraos, ESTAD QUIETOS, y ved la salvación de Jehová con vosotros.”(20:17).

O)    Cuando nosotros nos encargamos de darle la gloria y alabanza a Él, reconociéndole en todo, Él se encarga de lo que necesitamos y de protegernos. (20:1-30).




-         D E S A F Í O S –



A)    Debemos poner la mirada en las cosas más nobles y duraderas; en lo eterno. No permitamos que nos distraiga lo que nos ofrece este mundo. (Sobre Salomón, pidiendo de Dios sabiduría y ciencia para gobernar a su pueblo. 1:1-13).

B)    Busquemos entregar y servir con lo mejor que tenemos, a Dios. (Salomón y el comercio que desarrolló con Tiro, para construir el templo. Cap. 2).

C)    Debemos reconocerle en todos los caminos y áreas de nuestra vida, buscándolo en oración cuando estemos en pecado, carencia, cautividad, aflicción, desesperanza. Él está atento a nuestro ruego, y ciertamente responderá. (Sobre la oración que elevó Salomón en la dedicación del templo. Cap. 6 y 7).

D)    Abandonar a Dios, después de haber recibido toda la bendición de su presencia y su amor, y volver de nuevo a actuar y vivir en pecado, trae juicio y mal a nuestras vidas; y que Dios también nos abandone. (Sobre el pacto de Dios con Salomón. 7:11-22).

E)    Aquello que Dios nos ha dado, está en nosotros para impactar a otras personas y ser testimonio de Su nombre, para que lo conozcan y le teman. (Sobre la visita de la reina de Sabá a Salomón, y como adoró a Dios por lo que experimentó. 9:1-12).





F)    Los dones y habilidades que Dios ha puesto en nosotros, deben servir para atraer a los demás al conocimiento de Dios. (9:3-28).

G)    Hay una necesidad que no debemos perder de vista: No apartarnos de Dios y buscarlo constantemente. (Sobre los distintos reyes de Judá e Israel, y como eran vistos por Dios).

H)    “(…) y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiesen por obra la ley y los mandamientos.” (Sobre Asa, rey de Judá. 14:4).

I)       Es necesario que confiemos en Dios y le dejemos que haga la obra en nuestra vida, para que nos de victoria contra aquello que se levanta en nuestra contra. (Sobre Asa. Cap. 14).

J)      Debemos apoyarnos en Él de todo nuestro corazón, sin darle a otras cosas o personas la prioridad. (Sobre Asa, quien en una ocasión, ante una necesidad,  no buscó a Dios, sino a los sirios; y en su enfermedad, buscó a los médicos antes que a Dios. Cap. 16).

K)    La bendición de Dios proviene de buscarlo, obedecerlo y proclamar su nombre. (Sobre Josafat, rey de Judá, y su prosperidad y fuerza, por haber seguido a Dios. Cap. 17).

L)     Debemos buscar, con corazón dispuesto a la obediencia, la palabra de Dios, ya que si solo queremos escuchar y hacer lo que nos parece, habrá engaño y confusión. (Sobre el profeta Micaías y todo lo que reveló a Acab y Josafat. Cap. 18).

M)   Procurar hacer nuestra función con temor de que Dios ve nuestro corazón y obras, haciendo justicia entre los hombres, y sin que nuestro corazón se desvíe al pecado. (Sobre los jueces instituidos por Josafat, y las instrucciones que les dio. Cap. 19).

N)    Debemos reconocer que no tenemos la fuerza, y que necesitamos de Dios, para que él intervenga. (Sobre Josafat y el pueblo, cuando venía un gran ejército contra ellos. Cap. 20).

O)    Si queremos que nuestra vida prospere, debemos evitar hacer alianza con el pecado y con aquellos que viven en el, despreciando a Dios. (Sobre la alianza reprobada por Dios entre Josafat y Ocozías, hundiendo sus naves. 20:31-27).




P)     Romper el pacto con Dios, nos aleja de su presencia, bendiciones, y protección. (Sobre el reinado de Joram, y la vergonzosa muerte que sufrió. Cap. 21).

Q)    Tenemos que hacer pactos sinceros y profundos con Dios, derribando y quitando todo aquello que estorbe, siguiendo lo que Dios nos ha ordenado. (Sobre el sacerdote Joiada, y como devolvió el trono al hijo de Ocozías, después que Atalía lo había tomado sin corresponderle; y de como este sacerdote consagró de nuevo a todo el pueblo hacia Dios. Cap. 22 y 23).




R)    No debemos hacer las cosas por que otros nos lo mandan o por miedo, sino por el ejemplo que nos muestran, guiándonos a Dios, pero para que también nosotros le creamos y le sirvamos, dándole nuestro amor y adoración a Él. (Sobre como Joás cambió su corazón y se apartó de Dios, inmediatamente después que el Sacerdote Joiada murió. Cap. 24).




VIERNES 4 DE DICIEMBRE, 2010. M. VÍCTOR G.



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